La dced surge del esfuerzo que las Bases en Movimiento emprenden, en contra de los embates que, tanto los entes de gobierno, como algunos compañeros de la misma Sección XVIII realizaban, perpetrando y lacerando los derechos de los trabajadores para elegir, discutir, construir y proponer diferentes formas de lucha e impulsar ideales propios de una organización verdaderamente Democrática.
La lucha es permanente

Nunca dejes de luchar
La razón siempre debe privilegiarse
Incluso por sobre las mayorías se debe privilegiar el diálogo, pero la razón siempre debe estar por encima de todo. No permitas que tus egos o tus temores dominen las razones que tienes por tu objetivo pues se convertirán en tus peores enemigos.
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- La lucha sindical es abierta, consciente, política, de calidad social, sin condicionantes, con análisis, con diálogo, con discusión, con debate, de puertas abiertas, y siempre sin violencia ni represión de ningún tipo.
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viernes, 27 de enero de 2012
Leer lo mínimo es necesario
Compañera(o). Los políticos no suelen leer libros, pero hacen mal si no leen lo mínimo indispensable para defenderse en la difícil tarea que han elegido. Porque la Política, sí, con mayúsculas, no la puede ejercer cualquiera. La oratoria no es la única disciplina en la que debe formarse el futuro representante de un pueblo, ya no digamos el de una Nación. Además de ser un buen orador, el político debe conocer la Historia de su Patria, la conformación lingüística y étnica del país al que aspira a conducir durante seis años, en el caso de México; debe dominar los rudimentos de la economía, sobre todo en un país, que como el nuestro, está necesitado de alguien que coordine los esfuerzos de los mexicanos para que nuestro Producto Interno Bruto aumente aunque sea en un 1% anual. Además, el aspirante a mandamás de la Nación debe tener una cultura media, de perdida, para valorar adecuadamente la necesidad que tiene nuestro pueblo de recibir una educación y una cultura de calidad, en los diversos grados de la Educación Básica. No es que nos pongamos exigentes, quienes desde la base de nuestra sociedad hacemos alguna crítica al abanderado de algún partido político; lo que sucede es que consideramos como una obligación el que nuestros políticos (quisiéramos que gran parte de ellos no fueran nuestros) estén cada vez más preparados, para comandar a la sociedad mexicana. Hay quienes hablan, desde la Sociología, de una Sociedad del Conocimiento, como necesaria en estos tiempos de grandes transformaciones científicas y tecnológicas. ¿Cómo vamos a avanzar en esos aspectos fundamentales para el desarrollo de los pueblos del Tercer Mundo, entre los cuales, por desgracia está nuestro país, si el aspirante a líder principal de nuestra sociedad no tiene lo que indispensablemente conformaría una cultura mediana? A nadie que se considere sensato se le puede ocurrir defender a tal o cual político, máxime si no conoce detalles de su formación cultural. Lo que sí es necesario defender, independientemente del partido de nuestras preferencias, es la necesidad de que la ignorancia no se asiente como sello distintivo de nuestro pueblo. Recordemos que los mexicanos provenimos de culturas sobresalientes, como los mayas y los aztecas, entre otras culturas prehispánicas que se desarrollaron en nuestro territorio nacional. Para valorar la magnitud de su desarrollo, basta con saber que los mayas inventaron el cero, que los aztecas tenían un calendario desarrollado en base a sus amplios conocimientos astronómicos. No eran culturas sin mácula, pero gracias a sus desarrollos positivos (válgase la expresión) y a desarrollos culturales posteriores, nuestra nación ha podido proseguir en busca de su futuro. Por ello espero nunca llegue a nuestro país la cuenta regresiva en términos de cultura. Los mexicanos tendremos que ir hacia adelante, en todos los ámbitos de la vida cultural de la humanidad. Para hacerlo es necesario ver desprejuiciadamente a quienes quieren representarnos, sin importar del partido de que se trate; y a todos plantearles como una necesidad que cada vez nos gobiernen los mejores hombres de este país. Atte. Marcos Peña Gutiérrez.
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